La princesa del reino Inocencia
a Natalia Montalvo, Dueña de un pedacito de mi corazon
Recuerdo la primera vez que la tuve en mis brazos. Es quizá la unica niña a la que he alimentado con solo algunos días de nacida. Para mí era perfecta. Bueno, lo es… es tan perfecta que sabe que está en el lugar correcto y existe en la tierra como una princesa. Ella es libre… quién necesita palabras cuándo se tiene una mente prodigiosa?… Esa mente en la que solo existen las personas que la quieren, un castillito de amor y caricias al por mayor.
Me salvó aquella tarde de noviembre. Solo ella supo la angustia que tenía. El peso de largos años de silencio y fue ella, la que me dio atención de angel. Acariciaba mis manos mientras repetía “no pasa nada tatayo”.
¿Alguna vez han sentido un amor tan profundo que es capaz de hacerlos llorar? Lo siento todas las veces que ella está conmigo. Nadie se ha dado cuenta que estan equivocados al pensar que yo cuido de ella. Ella cuida de mí, cuida de mis sonrisas, de mis sentimientos. No hay amor más puro y sincero que el que ella me ha dado.
Escucharla cantar, se siente como estar en medio de un jardín lleno de hermosas flores de un paraiso perdido. Se detiene esperando que te unas a esta tierra tan llena de vida. Si escucharla cantar parece poco verla bailar con tanta alegría me hace no querer regresar a esta adultez que a veces no entiendo.
Si ella sonríe, mi mundo se llena de luz, no logro procesar tan bello momento… pero es ella… es la princesa que está sonriendo. Ahora me miró, mis ojos se humedecieron, una lagrima rodó…. es parte del encanto que tiene Tatayo, la princesa del reino llamado Inocencia.
